“El forat del vent”: running de montaña

Tras mi récord personal de 21km por asfalto, he decidido subir un nuevo peldaño en esta disciplina del running y he empezado a aventurarme por la montaña. Lo primero, buscar un buen calzado. Y después de mirar y remirar, de leer opiniones por aquí y por allá, me decidí (con ayuda de mi buen amigo Rubén) por las Ultra Raptor de la conocida marca de calzado de montaña la Sportiva. Para el color me aconsejó mi amada Inés. Una vez esta primera fase cumplida, me dirigí a Collserola, que por proximidad a mi casa (vivo en el barrio de Horta de Barcelona) me iba como anillo al dedo. Punto de partida: “el forat del vent”. Éste es un pequeño paso de montaña de 349 metros sobre el nivel del mar en el Parque Natural de Collserola que une la ciudad de Barcelona (distrito de Horta) con Cerdanyola del Vallés. Desde su entrada, justo enfrente del Mirador d’Horta, hasta la cima, donde hallamos las primeras pistas forestales, hay casi un kilómetro con unos 89m de desnivel positivo. Una vez llegado a las pistas, la idea es adentrarse lo máximo posible por terrenos lo más técnicos posible. En primer lugar, quiero probar las zapatillas de las que tan bien he oído hablar y, en segundo, probarme a mí mismo en esta nueva superficie.

Voy a ritmos no muy vivos, la verdad, el terreno es nuevo para mí y en las bajadas (supongo que por inexperiencia) voy con ojo y eso me frena. Por otro lado, las subidas cuestan y en ocasiones debido a sus pronunciadas cuestas, debo caminar en vez de correr. Las zapatillas aguantan y son comodísimas, además la puntera reforzada va genial para proteger los dedos de las piedras del camino con las que voy tropezando. Su agarre en el terreno es perfecto, tanto en subidas como sobretodo en las bajadas pronunciadas, tanto en arena, como piedra, como el follaje frondoso. Estoy contento: he hecho una buena compra.

En cuanto a las sensaciones que he experimentado en este nuevo terreno son varias. La verdad es que la tierra es un terreno menos duro que el asfalto y hace que las rodillas sufran menos, al ser menor el impacto. Pero también es cierto que rebota menos y, por tanto, me noto más lento. Supongo que debo acostumbrarme al terreno y a las zapatillas, que pesan un poco más que las que uso en running por asfalto. Ahora bien, el entorno, el paisaje, la paz… marcan la diferencia en comparación a correr por la ciudad.No se puede pagar con nada el hecho de adentrarte por el bosque y topar de frente con un jabalí y sus crías (el susto inicial también es impagable). Ni tampoco estar corriendo y ver la ciudad de Barcelona desde las alturas.

Sin más, pienso que es una experiencia brutal. Me ha faltado tiempo para apuntarme a una carrera de montaña para probar este nuevo territorio en competición y para tener una meta por la que entrenar. El próximo 2 de julio tengo la primera prueba: la 4a Cursa Moritz Teià de 15km y 800m de desnivel positivo. Tengo un mes para ponerme a tono y superarme a mí mismo. El entreno de hoy ya ha sido con una distancia de 15km (igual que en la carrera) y con un desnivel positivo de 619m. Hay que seguir trabajando duro. Aunque como en otras ocasiones, terminar la carrera ya es un gran logro.