10km Bomberos – Zaragoza

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No podía ser de otra manera para empezar la nueva temporada: un 11 de septiembre (fecha especial en mi tierra) y Zaragoza (ciudad en donde conocí el amor). Así pues, con estas premisas en la cabeza salí el pasado domingo a las 8:00h de la mañana del barrio de la Jota, donde me hospedaba, hacia la Romareda, C/ Violante de Hungría 5, Parque de Bomberos 3.

En un principio la idea era coger un taxi, pero nada más salir y con la buena mañana que hacía, cambié de idea. Iba a ir andando/corriendo. Así pues, empezaba ya con el calentamiento previo para estar a tope en la carrera. Tenía grandes expectativas para estos 10km. Durante todo el verano he estado entrenando duro dos grandes aspectos: la distancia y el tiempo. En julio y agosto me he comido 385km entre asfalto y montaña y he intentado mejorar mis tiempos. Ha sido duro, pero ya se sabe que sin esfuerzo no se consigue nada en este mundo.

Las últimas carreras que había realizado antes del verano, habían sido los 10km de asfalto de la Besós-Maresme, donde conseguí un tiempo de 49’25’’, y la espinita clavada de la Teià Moritz Trail, carrera de montaña de 15km, cuyo tiempo no quiero ni recordar. El plan era bajar de los 45 minutos en estos 10km que me ofrecía la carrera de Bomberos de Zaragoza. Y lo conseguí: 44’33’’, a un ritmo de 4’26’’ los 1.000.

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El recorrido de los 10KM Bomberos era perfecto para conseguirlo: tramos lo suficientemente llanos, sin mucho desnivel positivo, una temperatura ideal, calles anchas… y lo más importante, muchas ganas. Empecé muy fuerte, realizando un primer kilómetro rozando los 4 minutos y un segundo kilómetro a 4’17’’. A partir del tercer kilómetro fui buscando mi ritmo que, dependiendo del recorrido, iba oscilando entre los 4’20’’ y los 4’30’’, aproximadamente. La verdad es que había estado estudiando el recorrido y más o menos tenía claros en qué kilómetros apretar: sobretodo al principio y a partir del kilómetro seis, ya que había tomado un gel en el cinco y algo del agua ofrecida en el avituallamiento. Siendo sincero, pasé las de Caín para aguantar el ritmo, pero a medida que iba llegando a la meta me sentía con más ánimos, puesto que iba a conseguir mi propósito.

Estoy muy contento por este inicio de temporada. Me he superado a mí mismo y eso me encanta. ¿El límite? “El infinito y más allá”.