Barcelona Midnight Trail

“Todo lo que sube baja”

Este proverbio se me antoja como máxima para definir esta carrera, la Barcelona Midnight Trail. La presente celebrada la pasada noche del viernes 16 de septiembre era, para mí, un tour de force dentro de esta nueva temporada 2016-2017 que empezaba la pasada semana con la 10km Bomberos de Zaragoza. Nuevamente una carrera de trail con 15 km de recorrido, aproximadamente, y con unos 500m de desnivel positivo acumulado. (WIKILOC)

recorregutt-midnight-trial-2014

 

La carrera empezaba a las 21:45h, aunque yo salía dentro del segundo destacamento, unos cinco minutos más tarde: el grupo amarillo, los que teníamos pensado correr la carrera en una hora treinta, más o menos. Mi idea, superar ese tiempo y hacerla en menos. Pistoletazo de salida: ¡¡¡GAS!!!! La verdad es que salí a tope, con la moral alta, con ganas de comerme Collserola. El subidón de ánimos de la carrera anterior me acicateaban y el cansancio de la semana, acumulado en la noche del viernes apenas se notaba. El primer kilómetro lo hice a 4’18’’ hasta llegados a los 1,5km donde había un pequeño sendero que obligaba a ir a la zaga del de delante y del de atrás. Era difícil adelantar. En este segundo km demoré el ritmo infernal que llevaba. Aún así hasta el kilómetro 7 estuve rodando a un ritmo que oscilaba los 4’ 30’’, arriba o abajo. La orografía lo permitía: bajada los cuatro primeros kilómetros y prácticamente llano los tres siguientes. El muro se presentó avanzado el km 7: llegados a este punto la torre de comunicaciones de Collserola nos observaba mientras subíamos casi un kilómetro vertical con más de 400m de desnivel positivo entre escalinatas, asfalto y camino de pedruscos. Para más inri en estos momentos tenía que aparecer el pijo camisa Lacoste con su Audi descapotable a estorbar a los corredores (con el consiguiente peligro para éstos, puesto que dando marcha atrás con su bobalicona sonrisa casi se lleva a uno por delante…).¡¡¡ No hay palabras para describir el enfado y el abucheo!!!

¡Por fin! ¡Prueba superada! El esfuerzo había sido considerable, el mal menor: un poco más de 11 minutos para hacer este tramo. Ahora un gel y a por el último trozo, ya quedaba un poquito menos de la mitad. Los próximos kilómetros fueron un continuo sube y baja con una iglesia del Tibidabo iluminada que indicaba el punto final.

¡Ya hemos llegado! Pero no, aun quedaba el último tramo, el Templo Expiatorio del Sagrado Corazón y todas sus escaleras, que nos llevarían a los 539m de altura. En este punto, el cansancio se nota y observo compañeros corredores a los que les flaquean las fuerzas para continuar. Echando el cartucho final subo la escalinata tan rápido como puedo. Entro en el templo (la imagen es bestial: la iglesia iluminada con luces tenues y el camino hacia el altar con velitas) y afronto el tramo de escaleras hasta la cúspide. La vista de Barcelona es el premio a todo el esfuerzo: ¡ESPECTACULAR! Toca bajar, el cronómetro manda. Ya otra vez en suelo firme, la llegada a la meta es más que reconfortante: 1h 26’ 12’’ (ritmo de 5′ 44”). He vuelto a conseguir lo que me había propuesto. ¡Hasta el infinito y más allá!

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