¿Hasta qué punto es útil la ropa compresiva?

Seguro que en una u otra ocasión hemos leído u oído sobre los beneficios de la ropa compresiva. ¿Reclamo publicitario o realidad plausible? En todo caso, todas las marcas deportivas tienen su sección de I+D trabajando en mejoras palpables para sus prendas compresivas.

Si echamos la vista atrás, la compresión no es nada nuevo. Aquellos que hemos sufrido lesiones o torceduras lo sabemos. La medicina ya utilizaba vendajes compresivos para mejorar la recuperación de los tejidos y la circulación sanguínea. Así pues, ¿esos beneficios terapéuticos pueden aplicarse al deporte? Yo creo que sí y a mi experiencia me remito.

Si seguimos con la teoría, en cualquier lugar podremos leer que las prendas compresivas son beneficiosas para el deportista porque mejoran el retorno venoso, es decir, se incrementa el riego sanguíneo y eso hace que la musculatura tarde más en hincharse y desgastarse a lo largo del ejercicio. Para nosotros eso es fundamental, puesto que como corredores de largas distancias necesitamos que nuestras piernas aguanten “frescas” lo máximo posible. Del mismo modo, llevar el músculo comprimido (no apretado) minimiza el impacto que damos a cada zancada, por tanto disminuye el riesgo a lesionarnos. Además, estas prendas poseen una baja conductividad térmica y eso se traduce en que mantienen los músculos a una temperatura constante. Esto último también evita el riesgo a lesionarse. Por otro lado, dicha compresión facilita la recuperación muscular y, por ende, el músculo se fatiga en menor medida y se recupera antes.

¡Muy bien! He aquí la teoría de una forma muy sucinta. ¿Y a la práctica? La verdad es que en mi caso, pienso que las prendas compresivas son mejores que las otras. Ciertamente, me resulta (a mí, personalmente) más práctico correr con una buena malla compresiva, puesto que me siento más agarrado (y a su vez más libre) en mis movimientos. Pero también pienso que son mejores, porque evitan las rozaduras. No hay movimiento, no hay roce. Si habláramos de zapatillas, todos coincidiríamos en que éstas deben de agarrarse bien al pie: no pueden ‘bailarnos’. Entonces, ¿porque el resto de prendas no deben ir bien prietas? Yo soy MUY partidario de la ropa compresiva. Pero no solo en cuanto a las mallas, es decir, para nuestras piernas, sino también para el tronco superior. ¿Por qué? Porque no solo corremos con las piernas. Todo nuestro cuerpo se ve implicado en el acto de correr. Además, repito, si no hay movimiento, no hay rozadura, por tanto con una buena camiseta compresiva evitaremos rozaduras muy dolorosas en los pezones.

Como en todas partes, las opiniones son variopintas, y lo que a uno le funciona a otro le va mal. No pensemos que por llevar ropa compresiva correremos más (tal vez correremos mejor): nuestro rendimiento final estará ligado a lo que estamos entrenados y a nuestra capacidad en umbrales aeróbicos y anaeróbicos.