bada trail 2016

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La carrera comenzó de forma accidentada: no encontraba el chip, el frontal no me funcionaba, estaba agobiado… Empezaba a desesperar. No es bueno hacerse la bolsa para ir a correr una carrera a las seis de la mañana, empalmar una jornada laboral que termina a las siete de la tarde con la carrera que empieza a las nueve, e ir de una punta a otra del mapa. Pero, “sarna con gusto no pica” ¿verdad?

Luego por arte de magia todo se arregló: la luz funcionó y el agobio se disipó en el momento de calzarme las zapatillas y empezar a dar vueltas por las pista de atletismo Paco Águila. Qué bueno es correr para los nervios, de verdad. Correr es mejor que un psicólogo: ¡y más barato!

21:00h: Todo estaba listo ya, los corredores en la meta y la hora cumplida. Esperando para salir. Pero la salida no llegaba. Tras muchos, “en cinco minutos, empezamos en cinco minutos”, nos invitaron, muy amablemente, a seguir calentando en las pistas para no enfriarnos. Ya nos avisarían. ¿Algún problema técnico? Finalmente, a las 21:45h pasadas cruzábamos la meta de salida…

Nuevamente, el malestar por la espera se disipó a los primeros metros de carrera. La BadaTrail comienza en un primer tramo de asfalto, o más bien suelo adoquinado, para llegar a zona de camino. Estos, más o menos, 2km son relativamente fáciles de correr, descontando, eso sí, que es el principio de la carrera y la gente está amontonada intentando alcanzar su ritmo. En estos momentos , sin pasarme de la ralla, me marqué ritmos intensos que rozaban los 4 minutos de media. El terreno era asequible, pese a zonas fangosas por las pasadas lluvias (pero que le daban más emoción a la carrera) y algún leve desnivel en forma de subida. Pero en estos arenales, ¡crack! torcedura de tobillo izquierdo. La verdad es que me asusté mucho. Pensé que la carrera había concluido para mí en esos momentos. Sin embargo, seguí corriendo, a un ritmo más bajo para ver si mi tobillo se quejaba. No problemo! ¡Nada! ¡Adelante! Tras estas peripecias nos hallábamos ya en el kilómetro tres y comenzaba el desnivel positivo, un desnivel que nos llevaría hasta los prometidos 44om del kilómetro 8,5.

 

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La subida no fue tan dura como me imaginaba: era bastante asequible. Me marqué un ritmo constante, intentando no parar para caminar aunque hubiera tramos más duros. Las bonitas vistas de la ciudad de Badalona que nos quedaban a mano derecha, ayudaban a seguir con la cuesta. Y cómo no, “todo lo que sube, baja”. Una vez pasado este peor momento de subida, donde marqué tiempos de 7 y 8 minutos, en la bajada fui a cuchillo.

 

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Los siguientes cuatro kilómetros, aproximadamente, fueron los más divertidos. Zona de corriol, bastante técnica y con el handicap de la nocturnidad: disfruté como una cabra. Incluso resbalé y di de rodillas contra el suelo, pero nada impidió que continuará corriendo, dándolo todo en esa bajada. Tras estos últimos kilómetros, zona asfaltada de carretera y de vuelta a los primeros kilómetros de la carrera, ahora en sentido inverso, para llegar a nuestra meta, nuevamente en las pistas de atletismo Paco Águila. Tiempo, 1h 19′. Nivel de satisfacción: 10.

A estas horas, con la mente fría y pensando en la carrera de ayer, puedo decir que estoy muy contento. Cada vez me supero a mi mismo y voy mejorando mis tiempos. Ayer, mientras bajaba a tope, con caída incluida, y mientras iba rebasando a otros corredores, me sentí 100 x 100 atleta. Me embargaban emociones que hasta este momento no había conocido: mi cuerpo estaba cansado, pero mi corazón me impulsaba a correr más y más rápido para llegar antes que otros. Porque no iba a ganar la carrera, eso estaba claro, pero la ilusión de llegar antes, de pulverizar mi último propio tiempo, me impulsaba hacia adelante. Me siento cada vez con fuerzas. ¡Zurich Marató de Barcelona, tiembla, voy a por ti!

 

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