Corro, luego existo

Todos hemos leído en algún que otro lugar cuán beneficioso es correr. Que si es bueno para la salud. Que si sirve para adelgazar. Que si nos sentimos más ágiles. Y muchísimos otros motivos más. Pero por mucho que digan, por mucho que leamos sobre, no somos conscientes de todo ello hasta que nos calzamos las zapas y salimos a correr. De todos los beneficios de los que he oído hablar, el que más me interesa es aquél que se refiere a una parte más interna de nuestro ser: la psyque.

 

psique-humana

 

Éste es un término de la filosofía clásica que servía para denominar la fuerza vital de un individuo, unida a su cuerpo en vida y desligada de éste tras su muerte. La palabra clave de esta definición es fuerza. Corriendo, entrenamos la fuerza de nuestro cuerpo, pero también la fuerza de nuestra mente. Correr, nos hace más fuertes en todos los sentidos.

Pienso que mejoramos en primer lugar nuestra fuerza de voluntad, porque cuesta salir a entrenar muchos días y ser constante (que me corrija quien piense lo contrario). Del mismo modo, ganamos en autoestima, porque observamos que somos lo suficientemente constantes en lo que nos hemos propuesto y, aparte, empezamos a lograr objetivos. Poco a poco, nos cuesta menos esfuerzo, tanto psíquico como físico, salir a correr y, además, logramos hacer más y en menos tiempo. A esto se suman las endorfinas que generamos al realizar un esfuerzo físico, lo que provoca un mejor humor en el individuo, un estado de ánimo más favorable para afrontar los retos de la vida cotidiana. Porque correr te da calma, reduce tu estrés, tu ansiedad.

A medida que avanzamos en el mundo del running comienzan los retos. Propios, personales, individuales. Saboreamos nuestras pequeñas victorias en carreras de 5km, 10km, Maratones… Y experimentamos también la disciplina del esfuerzo y el trabajo cuando no superamos nuestras propias metas: aprendemos a autoexigirnos y a buscar nuestro mejor YO. Por tanto, mejoramos, a mi parecer, como personas. No hay cabida para la depresión, la inactividad o la abulia en nuestro mundo de corredor. Todos estos síntomas los hemos dejado atrás, hace ya muchos kilómetros.

Todo son beneficios para nuestra mente, para nuestra psyque, para nuestra concentración: cuando nos centramos en nuestra respiración, en cómo golpean nuestros pies la superficie al correr, en dejar fuera de nuestra cabeza los malos rollos del día a día, al ignorar la fatiga que sentimos en una competición cuando vamos a tope, en decirnos a nosotros mismos que debemos continuar… Todo ello pasa por nuestra cabeza cuando corremos y todo ello hace que nuestra mente se beneficie del acto de correr.

Creo que era Juvenal quien lo decía, aunque iba por otros derroteros. Aún así, mens sana in corpore sano. Correr es la mejor ayuda para la mente y, ojo, la más barata.