¿Somos adictos al running?

runnorexia

 

¿Running? ¿Adicción u obsesión? ¿Forma de vida, salud, ocio? Muchos piensan cuando comentas que te dedicas a correr, que sales por las mañanas bien temprano a devorar kilómetros, que te gusta competir, que aspiras a correr una maratón o un ultra que tienes un serio problema. Una obsesión o algo parecido. ¡Tío, estás pirado! Te suelen decir. Bueno, deben ser muchos entonces los que están pirados. Como dice mi madre: “hay más fuera que dentro”. Además estos locos deben de ser peligrosos, porque además cuesta alcanzarles: ¡corren!

Sin frivolizar en el tema, es cierto que si palpamos datos objetivos, nadie pone en tela de juicio que correr está de moda. Y eso es así. El pueblo se ha dado cuenta que salir a dar unas zancadas después de trabajar o comenzar el día con unos kilómetros en nuestras piernas nos ayuda en muchísimas cosas: combatir el estrés, conciliar el sueño, mejorar nuestra resistencia física y un largo etcétera. La regla de tres está servida: gente que corre, negocio para las marcas, saturación y masificación. Si estamos un poco puestos en el tema, observamos que cada fin de semana hay cantidad de carreras en todos sitios y hay público para tales carreras, además de patrocinadores. Por tanto, el running se ha convertido en un negocio. A todas las escalas: marcas deportivas, farmacéuticas, alimentarias y, por qué no, periodísticas. ¡Hablar de correr también es un negocio, señores!

Frente a tal monstruo, no es descabellado pensar que habrá gente que está haciendo mal las cosas, impelidos por una sociedad que proclama el consumo como bandera y que nos obliga a triunfar a toda costa. De obsesiones hay de todo tipo y para todos los tipos; para gustos colores. Pero, por otro lado, hay mucha otra gente que es moderada, que disfruta de lo que hace y que ante todo vive. El running para muchos no es una obsesión, no es una adicción, es algo que va más allá, que complementa nuestra vida. Pese a ello, últimamente, oímos términos como runnorexia por parte de psicólogos, adicción por parte de periodistas o, incluso, obsesión entre los documentalistas. Este último es el caso del, no sé si decir polémico, documental de Adriano Morán, Running: la gran obsesión.

Como sabemos, y tuvo que recordármelo mi amada Inés, en un documental no esperamos objetividad. No es un reportaje. Por tanto, hay una cierta dramatización de lo que se nos está mostrando y una “falsa credibilidad”. Tengamos en cuenta que el director de dicho documental posee mucho material, pero nos ha mostrado uno en concreto, el que suman sus 52 minutos. Por tanto, estos 52 minutos son su punto de vista, no el tuyo, no el mío. Son 52 minutos de subjetividad. La del Sr. Adriano Morán. Así pues, desde este punto de vista al visionar Running: la gran obsesión nos queda claro que para unos correr es una obsesión, una adicción, hasta tal punto que hay individuos que llegan a poner en peligro su propia vida o a perderla en una carrera. Recordemos, para unos y desde el punto de vista de Adriano Morán.

Sí es verdad que salen personajes públicos dentro del mundo del running en el documental dando su opinión, o mejor dicho, reafirmando la opinión del director (que a su vez es la suya propia, no se me malinterprete…). También es cierto que se nos presentan casos que son, ciertamente, extremos. Pero en el documental de Morán me faltan cosas. Casos de gente que ha superado enfermedades gracias al correr, de personas que se levantan cada mañana gracias al running (cuando antes estaban sumidos en profundas y oscuras depresiones), de casos como el tuyo, como el mío, que simplemente nos sienta bien correr y nos pone metas. Me falta también una crítica real a la industria del deporte que ha masificado y pervertido este noble acto con eslóganes que dan mucho que pensar y con productos para parar un tren. Una crítica constructiva sobre por qué ahora reportajes o un documental sobre running es noticia (¿no será que queremos subirnos también a un carro que de uno u otro modo aporta beneficios?).

En resumen, pienso que el mensaje es muy subjetivo: “la gran obsesión”. Gente que llega al extremo la hay en todos los sitios, ya sea en el deporte o en cualquier cosa, pero de ahí a generalizar… La verdad, es que no estoy del todo seguro que sea bueno. Soy más bien de pensar en que para llegar a una conclusión, debemos oír todas las partes. En fin, os invito en todo caso a que veáis dicho documental y juzguéis por vosotros mismos. Cero demagogia desde estas líneas. Aún así, con todo, sobretodo os invito a reflexionar. A pensar si sois de los que vivís para correr o corréis para vivir.