Mitja Marató Ciutat de Vilanova

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Corro por AMOR a los míos, corro por ti que aportas tu ÁNIMO en las carreras con tus aplausos, corro por el ESFUERZO de todos zancada a zancada. Éstos son mis tres motivos, los que me inspiran cuando salgo a la calle a entrenar, cuando compito sabiendo que no voy a ser el primero en cruzar la meta. Corro porque me gusta, porque me hace sentir bien, porque día tras día me voy superando poco a poco.

Estas dos últimas semanas he entrenado bien: cantidad y calidad. Entre los entrenamientos que he realizado, mencionar una tirada larga de 23,5 km por Collserola con 917 D+ para augmentar fuerza y una tirada cortita de 5 km a 4′ 29″ para ganar en velocidad. En lo que llevamos de mes he corrido 73 km y los que quedan. Me siento fuerte, sin molestias y con muchos ánimos, y todo gracias a que veo que voy avanzando poquito a poquito y por el buen camino.

Este domingo 11 ha tocado la Mitja Marató de la Ciutat de Vilanova, carrera que no había planificado, pero que gracias a mi amada Inés he acabado corriendo. La mañana se presentaba fría y la primera sensación que tenía a las 6:45 a.m. era la de “quién me mandaría a mí calzarme unas zapatillas…”. En fin, el café y la carretera me acababan de despertar. Dorsal, calentamiento, besos apresurados y a la meta. Mucha ilusión me ha hecho encontrarme a un crack como David Serranito, calentando por los alrededores: las cosas buenas de las RRSS y el running.

10:00 a.m.: bocinazo de salida, comenzaba la carrera. Las sensaciones en los primeros kilómetros han sido muy buenas, he corrido rápido a ritmos por debajo de los 4′ 30″. En mi cabeza estaba rondando la idea de que me debía de regular un poco más porque quizás el ímpetu inicial podía perjudicarme en los últimos kilómetros. Aún así, la carrera era rápida, casi todo de bajada hasta la llegada al puerto en el kilómetro 12, por tanto costaba un poco refrenar el ritmo. Este primer tramo de la carrera rondaba por la zona de la periferia de Vilanova, zona poligonera y de buen correr. A partir del puerto, el paisaje ha cambiado a mejor: centro de la ciudad, con sus gentes animando, sus preciosos monumentos y con muchas más subidas y bajadas. En estos momentos he bajado el ritmo a 5′ y 5′ 30″. Ahora tocaba subir y sufrir lo que habíamos bajado y siendo ya el último tramo, las fuerzas comenzaban a flaquear. Tocaba echarle un par e intentar no bajar mucho de ritmo (no podíamos superar bajo ninguna circunstancia esos 5′ 30″). Lo estaba consiguiendo. Como decía mi recién conocido David, el “efecto dorsal” me estaba llevando a conseguir un nuevo hito en mi historia de corredor: 1h 47′ 03″ a un ritmo de 5′ 05″. Para mí, más que perfecto: una mejora de 13′ en comparación con mi primera 1/2 maratón en asfalto hace tan solo seis meses.

 

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Ahora toca descansar, recuperarse y estar fuerte para la próxima. La verdad es que este domingo de carrera ha sido el broche de oro a un puente de la Inmaculada pasado con mi amor y buenos amigos en la costa de Salou.