La cursa del castell

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Tocaba comenzar este 2017, casi tan a tope como acabábamos el 2016 (esta vez sin ceros de más, je, je, je…). El nivel de las carreras de este último año había estado elevado, por tanto teníamos que empezar por todo lo alto. ¡Y qué mejor que “la cursa del castell”! Crossed Line, organizador del evento, se ha caracterizado hasta ahora por montar unas carreras muy competitivas, con buenos recorridos y no demasiado masificadas. Esto se traduce en diversión, ya que puedes correr bien y por parajes por donde no lo haces normalmente. Además, la zona en donde se compite, la Collserola de Ciutat Meridiana, Torre Baró, Vallbona y Canyelles, para mí es perfecta, pues me queda a tiro de piedra de casa. En fin, superfan de Crossed Line. Pero vayamos a lo que importa.

“La cursa del castell” es de las primeras, por no decir la primera, trails catalanas del año. Dos versiones a gusto del consumidor, una de 11 km con 442 metros D+ y otra más larga de 17 km con 620 metros D+. Un servidor, como ya era de esperar ¿verdad?, escogió la versión larga: 17 km de montaña que servirían de entreno para volver a coger forma después del parón de las vacaciones navideñas.

17:30 horas, Ciutat Meridiana: pistoletazo de salida. Las primeras sensaciones eran premonitorias: había empezado más flojo que en otras ocasiones, no con menos ganas, sino más flojo, con menos ímpetu, con menos hambre. La verdad es que había notado en este reinicio del año que había perdido un poco de forma. El diciembre no fue del todo satisfactorio: una gripe me mantuvo diez días sin salir a correr y me impidió correr la Mitja de la Ciutat de Tarragona. Luego las fiestas y las comidas de más. Así que llevaba casi tres semanas sin entrenar como Dios manda. Y eso se nota en un deporte como el nuestro: se adquiere forma muy rápido, pero también se pierde muy rápido. Así pues, ya desde un buen comienzo sabía que esta carrera iba a ser no difícil, pero si una carrera de casta, de esfuerzo, de “por mis cojones la acabo” (con perdón).

Los primeros dos kilómetros anunciaban que estábamos frente a una carrera de subidas y bajadas, subida suave en el primero y más abrupta en el segundo, con un tramo pistero de bajada que nos conducía al tercer kilómetro y al paso por el interior del “Castell”, además de ofrecernos unas vistas impresionantes de Barcelona. Tras la emoción del “Castell” tramo de subida por zona de corriol (con un poco de tapón) y que nos llevaría a los puntos más altos del recorrido: rondando los 280 metros. Hasta ahora, los primeros 7 kilómetros habían estado intensos y un poco demoledores: muy sube y baja, como decía. En ocasiones rápidos (recuerdo una cuesta en bajada, donde me lo comía todo y marqué ritmos de 3′) y cuestas donde era mejor subir andando rápido para reservar fuerzas. Las sensaciones no eran del todo malas y lo mejor era que el recorrido estaba siendo formidable, espectacular. A partir de aquí tocaba separarse y los que hacíamos el tramo más largo comenzamos a bajar por la Carretera del Cementiri hasta un rompiente que nos retornaba al monte y a la zona de Torre Baró. Si he de ser sincero, tal vez fueran estos kilómetros de más los mejores kilómetros: de noche, en corriols preciosos, y con un trote constante sin demasiada dificultad, recuperando el ritmo. La excepción llegó en el kilómetro 11 donde llegamos al punto más alto de todo el recorrido, 292 metros. A partir de aquí ya todo bajada (como siempre, todo lo que sube, baja) y recuperando los ritmos. Final, 1h 51′ 49”.

Si he de ser sincero conmigo mismo y con los que me leéis, corrí a un nivel un poco por debajo de otras carreras, a 6′ 51” el mil. Por encima de la Mitja Marató de Collserola (6′ 28”) y muy por encima de la Bada Trail (5′ 40”). Toca reflexionar los motivos (que bien podrían ser los que ya he mencionado) y entrenar duro, porque la Zurich Marató de Barcelona se acerca, y esta “Cursa del Castell” va a ser de risa con los 42 km que me esperan.

Pese a todo, nada me quita la ilusión y las ganas de continuar adelante, zancada a zancada. Y más aún después de haber terminado una carrera (que, ya he dicho, no fue tan buena como esperaba) siendo entrevistado por Barcelona Televisió. Y sabed que “las carreras de montaña son una experiencia muy gratificante, interesante y, bueno… muy aventurera”, RunningFreeWeb dixit.

 

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