ANTENA SOLIDÀRIA 2017

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¿Qué hay después de haber conseguido tu sueño?  ¿Qué más puedes pedir cuando ya has tocado el cielo con la punta de tus dedos? Dime, ¿a qué más puedes aspirar? Pues, a seguir soñando y a hacer soñar a los demás. El pasado 26 de marzo ofrecí 2h 31′ 03” de sueños, de esfuerzo, de esperanza a NASCO ICT, participando en la 2a edición de la Trail Pedralbes Antena Solidaria. Este grupo de personas que forman dicha ONG intentan dar oportunidades a los niños de Ghana mediante las tecnologías de la comunicación y la creación de aulas informáticas. Así pues, después de soñar con la ZMB y hacer realidad mis sueños, tocaba correr por una buena causa y cumplir los sueños de los demás.

Entre las modalidades que ofrecía la carrera, elegí (ya os lo podéis imaginar) el plato fuerte, los 21,5 km (1070 m D+). Un plato que no se me atragantó, pero que me costó un poco de dar cuenta. Hasta estos momentos, he estado preparando una maratón en asfalto, dando primacía a los entrenamientos en llano, sin cuestas muy pronunciadas, y a la larga distancia, sin primar en demasía la velocidad. Después de haber corrido la maratón de Barcelona, mi filosofía de trabajo debe cambiar, puesto que en mi horizonte apunto nuevos objetivos. El primero es ser más rápido y tener una mayor potencia explosiva. A este fin, debo comer muchas series y muchas escaleras. El segundo ser más fuerte, para evitar lesiones y tener mayor resistencia. Por ello, debo implementar las sesiones de gym y el trabajo de fuerza. Mis próximos retos, bajar mi marca en los 10 km y enfrentarme al maratón de montaña. Pero, bueno, vayamos por partes.

Pasada la maratón y con la cabeza fría y los nuevos objetivos bien claros, el plan de trabajo semanal terminaba con una tirada larga en montaña. ¿Y qué mejor que la Trail Antena Solidària? Correr por Collserola me encanta. Así pues, no había nada mejor.

 

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Amanecía con un velo de sueño: nos habían robado una hora con el cambio al horario de verano. Pero eso no restaba empuje a la empresa que quería acometer. Desayuno, outfit para la ocasión y dirección al monasterio de Pedralbes. Llegaba con el tiempo justo, lo necesario para calentar unos quince minutos y no tener que esperar demasiado a que empezara la carrera. Gran sorpresa para mí, el hecho de encontrarme a Miguel y Óscar, chicos que conocí en la pasada Cursa del Castell. Esto del trailrunning mola, ¿verdad? Además, antes de la salida otra sorpresa, pude saludarme (nos queda pendiente una foto para el postureo) con Doroteo Cerrillo, un crack de los Collserola Mountain Runners.

9:00 horas. ¡A correr!

 

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Como podemos ver en el mapa del recorrido, empezábamos fuertes desde el primer momento. Primeros tres kilómetros hasta la antena en ascenso: primeros 300 y pico metros de desnivel acumulados. A partir de aquí un par de kilómetros de tregua, con un toma y daca que va compensando el esfuerzo realizado nada más comenzar la carrera. En el kilómetro seis, siguiente cara de la moneda, descenso. Como ya dije en una ocasión no sé cuál prefiero, si la de cal o la de arena, pero la verdad es que este kilómetro es intenso en una bajada bastante técnica que pone a prueba mi equilibrio e ingenio en el momento de sortear obstáculos y escoger el mejor camino. En este primer tercio de la carrera, ya había gastado más de cuarenta minutos, rozando los 7 minutos el mil. Hasta este momento, el recorrido era envidiable: estaba conociendo una parte de Collserola por la que no había corrido jamás y estaba disfrutando de verdad.

Seguíamos devorando metros y metros en ascenso hasta llegar aproximadamente en el kilómetro 13 a la altitud máxima: 458 metros. Lo más duro ya había pasado: ya habíamos acumulado prácticamente todo el desnivel positivo de la carrera, había utilizado las manos para ayudarme a subir en un torrente, me había hundido en el barro,  y ahora tocaba empezar a descender. Aunque sabía que el descenso no iba a ser fácil, al contrario. Ahora tocaba un descenso super técnico en zonas de piedra y tartera que la lluvia del día anterior había dificultado, si cabe, un poco más. Por otro lado, empezaba a haber demasiado tráfico: muchos ciclistas (algunos solidarios que te cedían el paso, otros que ejercían su supremacía de pez más grande y pasaban por tu lado casi rozándote o se parapetaban en medio del camino mientras subían), paseantes y ya al final la propia caminata de la Pedralbes Trail. La cosa no iba a ser fácil.

 

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Los kilómetros que quedaban del recorrido, aún iban a darnos alguna sorpresa con bajadas espectaculares, preciosas vistas de la ciudad de Barcelona y una última ojeada a mi querida montaña de Collserola. Empezaba a notar el cansancio, pero debía terminar la aventura con un último arranque de fuerza en los dos últimos kilómetros de descenso, relativamente plácido, para compensar el tiempo perdido en los dificultosos ascensos, donde en muchas ocasiones me tocaba más caminar que correr. Al final, 2h 31′ 03″, un tiempo que sabe a gloria y que sabe a sueño. Espero que la participación en esta carrera, de los muchos que la corrimos, sirva para cumplir los sueños de otros muchos niños de Ghana.