5a Cursa DIR Guàrdia Urbana

dir diagonal

Decir que la carrera DIR Guàrdia Urbana es una carrera rápida, es poco. En la presente edición, el último participante cruzaba la meta antes de que se cumpliera la hora treinta minutos del pistoletazo de salida. El recorrido recto y en bajada ayuda a que muchos corredores vayan a por su MMP en los dos recorridos de 5 km o 10 km que ofrece la organización. Y esa era la intención de muchos de los que estábamos en la Diagonal esta mañana de domingo, vestidos para la ocasión con nuestras mejores prendas: queríamos burlar al todopoderoso Cronos. Pero lo que no contábamos era con el bochornoso calor de Barcelona que esta semana llevaba acosándonos como si de plena época estival estuviéramos hablando.

La mañana comenzaba como muchas otras de carrera, temprano, con un desayuno ligero a base de batido de naranja, plátano, soja y avena. Mi outfit para el día de hoy iba a consistir en camiseta Asics compresiva, mallas Hoko y las Kalenji Kiprun SD que había recibido tan gentilmente por parte de Decathlon l’Illa. Quería comprobar el comportamiento de dichas zapatillas en carrera, puesto que ya en su prueba y en posteriores entrenamientos, me habían parecido muy reactivas y muy apropiadas para correr una corta distancia como la de hoy. Y cómo veremos las zapatillas se han comportado de diez.

 

Como ya hemos dicho en numerosas ocasiones y vosotros lo sabéis muy bien, lo mejor de este deporte es la gente que vas encontrando en el asfalto. Y cómo no, de buena mañana y ya en el metro me encontraba con Núria y más tarde con Casquetrun y Sandra. Calentamiento (donde nos hemos cruzado a Dani @fandeleslot), unas risas y todos con la ilusión de hacer su MMP en una carrera que prometía.

 

img_6608-1

8:30 horas. ¡Salida! ¡A machete! Esa parecía la consigna de muchos de nosotros nada más comenzar la carrera. Ritmos rápidos, poco o nada de tapón e ir cogiendo posiciones. En mi caso los primeros 5 kilómetros los marqué a un ritmo de 4′ 34″, con un tiempo de 22′ 54″, de los más rápidos en mi historia de corredor. Las zapas se comportaban a la perfección, cómodas, rápidas y reactivas. Pero a partir de este tramo, y pese al avituallamiento, el calor empezaba a morder. Cabía un poco de cabeza en estos momentos: subir de marcha significaba pinchar; bajar se traducía en hacer un tiempo muy lejano a mis expectativas. Tocaba mantenerse en los 4′ 30″ lo máximo que pudiera y esprintar en el último kilómetro para acabar de redondear el tiempo de carrera. El terreno era lo único que teníamos a favor, aunque correr por la Diagonal siempre me recordará la Zurich Marató de Barcelona (y en cierta medida la agonía tras recorrer ya 30 km), cosa que también juega un papel, no sé si a favor o en contra. Who knows! Al final, enfilaba el paseo García-Faria en marcha larga, arañando segundos al tiempo y haciendo un tiempo final de 46′ 40″, con un ritmo de 4′ 40″.

 

La verdad es que me queda un cierto mal sabor de boca, puesto que quería mejorar mi mejor MMP en 10 km que conseguí en Bomberos-Zaragoza de 2016. Pese a ello, y si comparo la presente edición con la del año pasado (que por cierto, fue a principios de mayo) la mejora es impresionante. 51′ 57″ marcaba en 2016, con un ritmo de 5′ 12″. Así pues, en un año le he arrancado más de 5 minutos al crono, y ahí es donde veo recompensado el esfuerzo realizado.

 

Con todo, lo mejor de lo mejor, poder terminar la carrera y comentarla con los compañeros de fatigas y comprobar que tus propias sensaciones se parecen mucho a las de los demás. A por la próxima, que no sé si será mejor, pero sí igual de intensa.

¡Salud y kilómetros!