3a BESÓS – MARESME

 

Hay carreras que, no sabes porqué, se atraviesan desde el primer momento y no resultan lo que esperabas que fueran. Esa sería mi crónica de esta 3a Besós – Maresme. Ya desde buena mañana todo empezaba un poco a trompicones. Volví a perderme. Otra vez y pese el GPS. ¡Como el día anterior! No encontraba la meta: señores de google.maps, arreglen esto, la Plaça Maresme no aparece… Con todo (y como ya imaginaba que me volvería a pasar… y así fue 😓), salí de casa con tiempo y a las 7:45 horas ya estaba listo para calentar cerca de la línea de meta y comérmelo todo. A priori, los recuerdos fueron gratos, puesto que calenté en donde lo hice el pasado año y me gustó comprovar que sigo en la brecha, que esto de correr no ha sido un amor de primavera.

Un poco de trote, estiramientos activos, carrera rápida y listos. No quería agotarme: hacía mucho calor y eran solo las ocho y poco. Empecé a acercarme al punto de salida para contagiarme de la adrenalina de los demás. Ya sabéis que en la meta de salida los últimos cinco minutos se pasan mejor, pese a los apretujones.

8 y 30 y pico. Salida. ¡Por fin! Ganas. ¡Muchas ganas! Los primeros dos kilómetros fueron rápidos, marcando 4′ 05″ y 4′ 16″ respectivamente. Tras este primer ímpetu fui marcando ritmos que oscilaban los 4′ 30″. Pero el calor era terrible. Poco a poco a partir del km 5 fui desinflándome, perdiendo fuerza y sufriendo más y más. No podía soportar los ritmos tan vivos y, no os podéis ni imaginar como me jodía… La segunda vuelta del circuito me sobró, me hubiera ido bien feliz con los primeros 5 km. Me costaba, iba a ritmos que sobrepasaban los 5′ y sentía que todo el entreno de estos últimos días no había cundido.

Tal vez con menos calor… Quién sabe… no obstante, en el kilómetro 9 di todo lo que me quedaba, que era poco la verdad, y cruzé la meta como siempre, con espíritu de campeón, luchando hasta el último metro. Al final 48′ 40″ que dejan un amargo sabor de boca. Buscaba mi MMP en 10 kilómetros, pero, como os decía antes, algo se torció y aun no sé el qué. Pese a ello, sigo sin rendirme y conseguiré mis objetivos con esfuerzo y ganas de superación.

 

Como valoración final, no hice una buena carrera, tal vez no fue bueno mi planteamiento o tal vez el calor me jugó una mala pasada.  Aún así, espero volver a retarme a mi mismo en breve y poder vencerme. Que de eso se trata. ¿No creéis?

Al final, como siempre, terminar es un triumfo. En mi vocabulario no está la palabra RENDICIÓN.