35 MITJA MARATÓ de SITGES

Las vacaciones de invierno ya han pasado. Los excesos de las reuniones familiares quedan atrás. Ahora, hay que mirar hacia delante y ver el nuevo año 2018 como un momento en el que se pueden conseguir nuevas metas en esto del running. Hoy por hoy, el calendario está marcado y pensado hasta la Maratón de Barcelona. En este sentido, tocaba una vez terminada la navidad hacer un test de forma y de ritmo. Y la media de sitges me ha venido como anillo al dedo.

El día comenzaba tempranito. Jimbo, mi Inés y yo embarcados rumbo a la ciudad modernista, pueblo de pescadores y hegemonia del cosmopolitanismo y la tolerancia. Las costas del Garraf nos desdibujaban la iglesia del pueblo y un día que pese al frío iba a ser soleado y agradable. Llegabamos temprano, con tiempo holgado para aparcar, dejar las cosas y preparar la carrera en todos sus aspectos: fotos por aquí, calentamiento por allá, planos del vídeo para el canal de youtube.

A las 10h estábamos listos, yo y todos los que nos habíamos congregado en el paseo marítimo de sitges para correr esos 21 km. El circuito, nuevo por cierto, daba para hacer marca. Se nos presentaba un recorrido llano, llano, con tan solo 50 m de D+. Nada de nada. Para mí era un buen momento para comprovar, por un lado, cómo había ido mi rutina después del maratón de Donosti que, pese a ser activa, ya no tenía la carga de kilómetros de su previa preparación. Y por otro, comenzar de nuevo a coger ritmo y kilómetros para preparar la Zurich Marató de Barcelona del 2018.

Comencé a un ritmo alto. Mi planteamiento era correr por debajo de los 5′ el mil. Y así lo hice. Marqué 4′ 58″. Aunque no es suficiente. La primera vuelta fue rápida , estaba por encima de los 4′ 40″. Con todo, de nuevo en la segunda vuelta me desinflé un poco y perdí algo de fuelle. No obstante, no fue nada preocupante. Me explico. En primer lugar, debí de ser menos ambicioso en la primera vuelta y reservar para los últimos 10 km. En segundo, pienso que es un buen tiempo y que me queda margen de mejora para la maratón. Tengo dos medias más, una tirada de 30 km con la maratest y tiempo para recuperar y acabar de pulir.

En cuanto a las sensaciones que tuve este domingo, fueron buenas. Me sentí fuerte, con un buen nivel de forma pese al parón navideño. Pienso que en las próximas carreras podré mejorar las marcas que poseo. Por otro lado, correr en Sitges fue brutal. El paseo marítimo me recordó en cierta medida Donosti y su maratón. Se entiende que sean dos poblaciones hermandadas. El sol y el mar son combinaciones estupendas para correr. Aún así, el viento fastidió un poco en algún tramo restando empuje.

Queda un duro viaje hasta la maratón de Barcelona, pero ya me veo cruzando de nuevo las torres venecianas de plaza España en busca de los 42.195 metros.