ASFALTO Y TRAIL ¿INCOMPATIBLES?

Seguro que todos aquellos que soys todoterreno, os habréis preguntado en algun momento si correr por asfalto y por montaña es incompatible. Yo, personalmente, creo que no.

Obviamente, estamos ante mundos completamente diferentes. Habrá incompatibilidades en el momento en que un corredor quiera centrarse en una distancia u otra según la disciplina. Pero para nosotros, para el corredor popular, incluso pienso que es beneficioso ir combinándolas.

La primera crítica que nos aportarían los puristas, es que no tiene nada que ver un trail con un maratón, por ejemplo. Y lo primero que les digo yo, es que no tengo pensado en correr los 42 kilómetros en menos de dos horas. Por tanto… Todo dependerá de cuáles son nuestros objetivos, claro está. En mi caso, terminar una carrera de larga distancia ya es el objetivo. Disfrutarla, punto obligatorio. En este sentido, disfrutar de un trail y poder terminarlo me prepara para cualquier otra carrera en donde la resistencia sea fundamental.

Aún así, el hecho de ir combinando tiene sus beneficios y sus incombenientes. Para mí, cambiar de escenario es fundamental. Dejar de lado la jungla de coches, personas y asfalto, y cambiarlo por la paz del monte me motiva en este deporte. Además, pienso que tiradas largas en montaña me fortalecen, porque no es lo mismo correr en llano y en asfalto que con desniveles y con un terreno en el que tengo que ir adaptándome a cada zancada.

En este sentido, trabajo la prociocepción y fortalezco musculatura. Es cierto, que la montaña fortalece, pero resta velocidad al asfaltero. El terreno llano estimula el ritmo de carrera constante. El terreno irregular estimula la resistencia y beneficia la técnica de carrera.

Combinar diferentes superficies y participar en diferentes tipos de carreras no nos hará más rápidos, pero sí nos convertirá en corredores más completos. Será fundamental planificar la carrera, saber dónde está tu límite en una u otra superficies y cuáles son tus bazas a favor o en contra.

Pero lo más importante, ¿y tú qué piensas?