eDreams Mitja marató de Barcelona

Correr en casa siempre es ideal. Y mucho más, si como en mi caso, amas a tu ciudad. La media maratón, al igual que la maratón de Barcelona, son para mí dos carreras para disfrutar. Carreras en donde recorres tu ciudad y puedes pegarte la vacilada de correr por la calzada, sin coches de por medio. Genial, ¿verdad?

Esta media de Barcelona se me presentaba complicada, tras un gripazo que me tuvo en cama todo un fin de semana, apartándome de la mitja de Granollers y ranqueando hasta el sábado antes de la competición. No me veía al 100×100: flemas, dolor de garganta, cansancio… Pero, chico, la mitja de Barcelona és la mitja de Barcelona. Es una carrera grande, con un buen recorrido y muy parecida a su homónima de 42 km. No podía fallar.

Así pues, a madrugar y sin dudarlo hacia Arc de Triomf. La mañana despertaba gélida y era obligatorio moverse para entrar en calor. Mi idea era superar la marca de Sitges o rondar la hora 45 minutos. Ya veríamos cómo iba la cosa.

Con dorsal azul, iba a tener que esperar al segundo turno de salida. A las 8:50 sonaba nuestro pistoletazo y caía el confetti que nos invitaba a darlo todo. Go! Go! Go!

Era consciente que los primeros 3km iban a marcar el transcurso de la carrera y la posibilidad de hacer MMP. En el primer km había tapón y era difícil esquivar a los demás corredores. Con todo, el paseo Isabel II daba la oportunidad de correr a tope y buscar el ritmo de carrera. Los dos primeros kilómetros los corrí por debajo de 4’30”. Luego en el paralelo había que regular por el desnivel positivo, pero Gran Vía se presentaba como el momento de volver a pisar el acelerador. 23’39” los primeros 5km. Y seguíamos a ritmo: la cosa prometía. Avituallamiento y gel.

Los siguientes 5km fueron a la perfección, un total de 47’54” al pasar por el control de los 10km. Muy cerca mi amor y mis buenos amigos esperándome, dándome ánimo, empujándome hacia delante. Con todo, el umbral de los 10km fue un momento en el que comenzé a notar que perdía energía y que la ‘semanita’ me pasaba factura. Comenzaba a perder fuelle y me acercaba cada vez más a los 5′. ¡Y de nuevo la Diagonal! La verdad es que no sé qué me pasa con ese tramo, pero se me hace eterno de narices y agónico. Por mucho que intentara apretar, los 5′ se me resistían y allí estaba, comenzando a ‘sufrir’ un poco. Sufrimiento que me duraría hasta el km 20. Aunque ya se sabe, sin sufrimiento no hay victoria.

Al final 1h 47′ 10″ que me saben amargos. ¿Por qué? Por no haber mejorado el tiempo, por haber vuelto a caer en la desidia en el tramo de Diagonal Mar, porque quiero más.

En fin. Toca cabeza fría. El próximo domingo hay la Maratest de el Prat. Necesito recuperar, física y mentalmente, y barajar cuáles son las prioridades en estos momentos. Aunque queda poco tiempo. La Zurich Marató de Barcelona está demasiado cerca. 😱