Zurich Marató de Barcelona 2018

«Voy hacia ti ballena que todo destruyes, e inconquistable lucho contigo hasta el final, desde el corazón del infierno te apuñalaré, de odio te escupo mi último aliento. Arrástrame hasta dejarme convertido en trozos, mientras todavía te persigo» (Herman Melville, Moby Dick).

Duras palabras las del Capitán Ajab, quien pasó su vida persiguiendo a la ballena blanca. Día tras día, sin descanso, tras una meta que se le antojaba cercana en algún momento y altaneramente huidiza en otro. Mi maratón de Barcelona ha sido así, dura, huidiza y desgarradora como las idas y venidas de Ajab y Moby Dick. Pero dejémonos de literaturas y vayamos al trapo.

Mi objetivo para esta ZMB era marcar 3h 45′. No me parecía un disparate por los tiempos que estaba realizando en las últimas medias maratones y por el resultado final de la Maratest. Todo apuntaba a que estaba en forma y con fuerzas para conseguirlo. Como mínimo creía que rondaría esa cifra. Pero nada más lejos de la realidad: 4h 16′ 37″. ¿Quién me ha robado el mes de abril?

No puedo dejar de pensar en qué pasó. En dónde está el error. Por qué el estrepitoso pinchazo. “De un coletazo, el monstruo marino se deshizo de mí y echó por suelo mis pretensiones”. Con todo, puedo barajar mil factores: el viento, el calor, la humedad, la maldita Diagonal Mar, el cansancio acumulado… pero nada quita que el pasado domingo hice aguas por los cuatro costados. Aún así, achiqué hasta el último momento y llegué a puerto, cosa MUY IMPORTANTE.

La mañana comenzaba temprano, como siempre en estos casos. Dosis de Vitargo, desayuno con diamantes y sobrado de tiempo rumbo a plaza España, donde los buenos amigos LMSD esperaban ya con sus risas y ánimos. 8:30 pistoletazo de salida para la élite. Nosotros deberíamos esperar, aunque no mucho.

Desde el primer minuto salí enchufado, buscando doblegar a este monstruo de 42.195 metros. Mi objetivo marcar 5′ 20″ el kilómetro para poder conseguir la marca que pretendía. Los primeros 5 km fueron perfectos, concentración a tope, y con la marcha justa para no exceder, pero tampoco ir por debajo. Primer parcial de 10K a 5′ 19″ y con un total de 53′ 39″. La cosa funcionaba. Además el tramo que comprendía los próximos kilómetros era asequible y con gente animando. Emoción a flor de piel. Próximos ya al medio maratón mi amada Inés esperándome para darme aliento con su sonrisa. La cosa seguía marchando, 5′ 34″ y un parcial de 1h 54′ 19″ para los 21.097 metros.

Hasta estos momentos me sentía bien, con fuerza. Iba regulando los geles, pese a que tenía una leve sensación de hambre que no había podido saciar en el km 20 (¿podría ser que se terminara la fruta?), pero sí unos kilómetros más adelante. Kilómetro 25, seguimos ahí, he rebajo el ritmo un segundo, nada mal. Comienza a apretar un poco el calor. Y… Splash! Diagonal Mar y comenzaban las vías de agua. ¡Capitán nos hundimos!

Lo malo de esta situación es que no tenemos bote salvavidas y hay que tirar de casta y afrontar el chaparrón como buenamente se pueda. No quedaba otra que acabar la carrera, que sufrirla, pero también de disfrutar de un Via Crucis que tenía que llevarnos irremediablemente al triumfo. No había concesión a la rendición. Durante estos momentos, pasaban mil cosas por mi cabeza, algunas buenas, otras no tanto… Casquet Run me despertaba del letargo con una palmada y un grito de ánimo. Despertaba mi espíritu, pero mi cuerpo ya era otra cosa.

Arco de triumfo. De nuevo Inés, agua de mayo que me da fuerzas. Y en Ronda de San Pedro la sorpresa, mi amigo Alf, de forma inesperada corriendo a mi lado, dándome ánimos y haciéndome ver que ya estaba la medalla en mi cuello.

El tramo final duro como la vida misma, pero con la esperanza de estar ya saboreando el metal de esa medalla de finisher ganada y bien ganada. Esta maratón de Barcelona me ha puesto en mi lugar, me ha pagado con creces la osadía de pensar que tenía la distancia dominada, que podía llegar a vencerla. ¡Mensaje captado!

Y, ¿ahora qué? ¿Despido la ballena blanca hasta más ver o la persigo con aínco de nuevo hasta verla doblegada a mis pies?

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