La cursa ECI

Dicen que «de los cuarenta para arriba, no te mojes la barriga». Estos 40 de la cursa de el corte inglés han sido pasados por agua, pero eso no desmereció la carrera ni amilanó a sus participantes. ¡Mojados, aunque contentos!

Esta edición de la cursa ECI me hacía especial ilusión este año, ya que la había corrido hacía seis años. Fue mi primera carrera y quería volver a correrla y rememorar el momento en que empecé a hacer mis pinitos en esto del running. No esperaba hacer marca, ni nada por el estilo. La idea era correrla, dar lo mejor de mí y seguir con este último mes de kilometrage antes del Marató d’Empúries.

Como siempre, el despertador sonaba tempranito. Desayuno a base de pan con crema de cacao, café, leche de soja y un plátano para el camino. Llegaba con tiempo justo para calentar un poco, echar un par de fotos para el postureo y colocarme en el cajón de salida. 8:57 a.m. un par de gotas asomaban por el cielo. 9:00 a.m. el pistoletazo de salida para los corredores y para la lluvia, que comenzó tímida pero continuó con fuerza.

Arranqué con fuerza, Paseo de Gracia y un giro para enfilar la calle Aragón hasta casi Plaza España. Marqué ritmos intensos pese a la lluvia, ésta refrescaba, aunque cuando era intensa resultaba molesta. Sin sentir que iba a tope, estaba corriendo con fuerza e intensidad. Mi ritmo durante estos primeros 3k estaba rondando 4′ 30″. Llegados a Plaza España tocaba un sube y baja hasta el Estadio Olímpico. Era momento de ser precabidos, no forzar demasiado pero tampoco bajar la intensidad. ¡La cosa iba bien!

El tramo del Estadio, espectacular. Es brutal entrar en esa sede del atletismo y dar una vuelta de honor al ruedo, para salir y seguir peleando con la lluvia. Ya quedaba poco. Estábamos en el meridiano de la carrera y pasados los 200 metros de subida tras la salida del Estadio, todo era bajada. Tocaba darlo todo en estos próximos 3 kilómetros y algo hasta plaza Catalunya.

Volvía con fuerza a marcar ritmos que rozaban los 4′ 30″. La bajada de Montjuic podía frenar un poco por las curvas, pero quedaba un último sprint final en la calle Floridablanca. Todo recto, con fuerza y ahora hasta la meta. Cruzaba los 10K con un tiempo de 48′ 38″ una marca nada despreciable teniendo en cuenta la subida hasta el Estadio Olímpico.

Mi llegada a la meta se producía en 52′ 49″ recorrida ya toda la calle Pelayo y pasado el arco de la meta en Plaza Catalunya. Mi ritmo medio de carrera 4′ 55″.

La verdad es que no imaginaba que fuera a ir tan bien. Mi última carrera había sido la Maratón de Barcelona, donde no había conseguido mi objetivo. Esta vez, yendo sin ninguna espectativa estoy lejos de mi MMP pero estoy contento por el resultado final de la carrera.

Ahora toca a seguir entrenando, comiendo kilómetros y preparando la próxima maratón, el 29 de abril en Empúries.