10K ZARAGOZA – CAIXABANK

10k zgz

La carrera de este pasado domingo se presentaba como la última carrera antes del verano en la categoría de asfalto. Comienza a hacer demasiado calor y estos 10K de Zaragoza fueron un claro ejemplo de ello. Mi idea era intentar alcanzar los 45′ y posicionarme tan cerca a este tiempo como fuera posible. Para superarlo se imponía un ritmo inferior a 4′ 30”.

El fin de semana prometía lluvia, y el sábado cayó una buena, y aunque el domingo se esperaban precipitaciones, hizo un sol de justicia. Ya de buena mañana, el ambiente era bochornoso: mucha humedad y comenzaba a pegar el sol.

La carrera comenzaba a las 9:30h, a mi parecer, demasiado tarde. Bastante antes, hubiéramos corrido más frescos. El recorrido muy interesante para mí, por ser Zaragoza una ciudad que visito con bastante regularidad: muy llano, recorrido céntrico, bastante animado… En general, satisfactorio de principio a fin. Por otro lado, me servía de carta de presentación para la futura Maratón de Zaragoza que espero correr el próximo año.

Como decía, se imponía correr a ritmo muy vivos para estar lo más cerca de los 45′. Y así comencé la carrera. Tras el pistoletazo de salida a las 9:30 pasadas, de buen principio puse el pie en el acelerador para, como mínimo, probar hasta dónde podía llegar. El sub 45′ ya veía que iba a ser imposible por culpa del bochorno y además, por otro lado, tras la Marató d’Empúries tampoco había entrenado al 100×100. ¡Aún así, cabía probar suerte! El primer kilómetro lo marqué a 4’28”. ¡Buenas sensaciones! El siguiente fue aún más rápido: 4’19”. ¿Podría aguantar el ritmo? Tercer kilómetro: 4’38”. No estaba mal, aunque comenzaba a notar que el calor me vencía: boca pastosa y sensación de desinflarme. A partir de este momento y con la liebre de sub 45′ comenzándose a escapar, los ritmos superaron los 5′. Apretar mucho más, no tenía sentido por el calor, aunque tampoco quería bajar la guardia. Tocaba disfrutar del recorrido, de la fiesta y despedir el asfalto hasta septiembre con alegría, también con un punto de resignación, pero con la ilusión de tener tiempo por delante para descansar y entrenar la velocidad.

Rebasaba la línea de meta con un tiempo de 50’15”, agridulce en todo caso, pero no del todo desdeñable.