Maratón Valencia 2018

imagenmaratonvalencia

Un nuevo reto a la saca. Este pasado 2 de diciembre he corrido el Maratón de Valencia. Aún dolorido, la felicidad me embarga pese a las agujetas, el dolor de pies y el saborcillo agridulce de haberme quedado a 2’08” del sub 3h 45′. Como todos sabéis, cada maratón es único puesto que hay cientos de factores que hacen que sea único. La distancia de 42.195 metros no es una broma, sino pensemos en cómo quedó aquel Filípides que inauguraba la proeza. Así pues, como digo siempre, pisar la alfombra azul y cruzar la meta, ya es algo de lo que sentirse orgulloso.

Resultat Valencia

La aventura valenciana comenzaba el viernes por la tarde. Esta vez, nada de aviones, ¿verdad Inés? Así pues, RENFE se erigía como el transporte ideal para ir a la capital levantina. Un confortable viaje, que se coronaba con una noche agradable ya en el centro histórico de Valencia, donde teníamos nuestro alojamiento.

El sábado tocaba ir a la Ciutat de les Arts i les Ciències a buscar el dorsal, piratear un poco por los stands y quedar con los buenos de CasquetRun y Sandra, con quienes pasamos la mañana y disfrutamos de una exótica comida mientras hacíamos planes en el aire. La feria del corredor estaba llena de sorpresas: Martín Fiz haciéndose fotos con la gente, los amigos de Wong Sports Wear, siempre tan amables, con su ropa molona y mogollón de cosas más por aquí y por allá.

La tarde se presentaba tranquila, siesta regeneradora, paseo y cenita con mi amada Inés. Luego a dormir un poco antes de la media noche, ya que al día siguiente el despertador sonaría antes de salir el sol.

6:00 a.m. ¡Vamos! ¡Día de maratón! Como siempre, los preparativos estaban hechos desde la noche anterior. Tocaba desayunar, despejarse y salir de casa al 100×100. Por el camino, ya se respiraba a Maratón: runners con mapas, móviles y demás, buscando las paradas de autobús habilitadas para llegar a la zona de salida. Tras una breve caminata en compañía de unos amigos improvisados y un breve trayecto de unos 15 minutos en bus, llegábamos a la Ciudad de las Ciencias, las Artes y el Running.

Tocaba en estos momentos calentar y disfrutar del pedazo de ambiente.

8:15 a.m. Tocaba ya comenzar a colocarse en el cajón de salida. Primera aventura: aglomeración brutal de gente, estrechez, alguna motocicleta que estaba aparcada en la acera volcada por el suelo, empujones… Una vez llegados, a esperar la segunda salida, puesto que honestamente me había colocado en el cajón que me correspondía. Me sorprende que en un maratón no haya un control más exhaustivo de las marcas de los corredores, ya que mucha gente no se había inscrito en el cajón que le tocaba. Esto provoca que los primeros kilómetros de la carrera sean más lentos, más gente, más tapón. En fin…

Pasadas las 8:38h cruzaba el umbral de inicio y tenía 42 km por delante. Mi idea era salir bastante a cuchillo, controlar mis pulsaciones máximas y mantener un ritmo inferior a los 5’20” lo máximo posible. Los primeros 5K fueron perfectos, a 5’06”, un ritmo clavado en los 10K. La cosa va in crescendo a partir de estos momentos, aunque sin mucha significación, un ritmo de 5’11” en el Km15 y un ritmo de 5’15” hacia el medio maratón. Hasta este momento un total de 1h 48’ 53”. Tras estos primeros 21K las sensaciones seguían siendo buenas, aunque obviamente comenzaban a pesar las piernas. Seguimos a buen ritmo hasta el km 30. A partir de ahí, comienzo a bajar. Km 35, me siento sereno, pero noto que no puedo ir a menos de 5’20”, comienzo a acercarme al 5’30”. Tranquilo, en los kilómetros anteriores has ido más rápido. Si no me encanto, aún tengo el reto a mi alcance. Tiro de coraje. ¡Queda nada! Los km 38 y 39 fatídicos: por encima de los 6’. Se me empieza a escapar. Las liebres de 3h 45’ se me han escapado. Aprieto y vuelvo de nuevo por debajo de los 6’. Los últimos 900m a tope. Adelanto las liebres en los últimos 400m. Al final 3h 47’ 08”.

Sinceramente, pese a no haber conseguido el reto que me había propuesto, acabo contento con esta maratón. El reto está cerquita, cerquita. Tal vez lo consiga en Barcelona 2019. Me quedo con las sensaciones, mejores que las de Lisboa, con el haber sabido regular durante casi toda la maratón (me fastidian los últimos 5 kilómetros) y los últimos metros con mi buen amigo CasquetRun haciéndome de liebre, corriendo como si me persiguieran mil demonios y dejando las liebres del 3h45′ atrás. Además, casualidades de la vida, en ese momento, en la lista de reproducción que estaba sonado en mi iphone sonaba Eye of the Tiger que me acompañó en todo este último kilómetro. ¿Qué más puedo pedir? Un final apoteósico.

¡Hasta aquí una experiencia de 10! Trago amargo con algunas cosas de la organización, que pienso que un maratón que se autodenomina el mejor de España debe de mejorar. En primer lugar, los avituallamientos, en algún caso torpes o insuficientes. Imperdonable la falta de fruta. En segundo, creo que los tramos de público deben de estar más controlados: animar es estupendo, pero los corredores necesitan avenidas amplias, y más en los últimos kilómetros. No puede ser que el afán del público reduzca el espacio de la calzada por donde se corre. Y en mi caso personal, el tema de las liebres. ¿Cómo puedo haber marcado 2 minutos más que 3h 45’ si he llegado antes que las liebres? Un caso, este último, para Iker Jiménez y el equipo de Cuarto Milenio.

Quitando hierro al asunto. Un maratón genial y una experiencia que me costará mucho en olvidar. Gràcies València!