Mitja Marató Miami Platja

mitja miami 2019

 

Los runners tenemos una virtud (o un defecto): cuando planificamos nuestro tiempo libre vacacional, lo hacemos pensando en alguna que otra carrera. Por ejemplo, planificamos un romántico fin de semana en París justo cuando se celebra el maratón de dicha ciudad o una escapada en una tranquila casa rural cuando en el pueblo de al lado se corre un trail. Así pues, no iba a ser diferente en mi caso con esta semana santa; y ya que el Pisuerga pasa por Valladolid, como iba a estar en Salou pasando unos días, ¿qué mejor que hacerlos coincidir con la Mitja Marató de Miami Platja?

Llegaba el viernes 19, para recoger dorsal y bolsa del corredor en el Decathlon de Vila-Seca y así irme preparando para la carrera. El tiempo no acompañaba mucho: fuerte viento, lluvias intermitentes y algo de fresco. La previsión no era muy alentadora de cara al sábado de la carrera.

Como siempre, la mañana comenzaba temprano con un desayuno consistente en una rebanada de pan con crema de cacao y un café con leche de soja. Después de llenar el estómago, tocaba calzarse la armadura de guerra. Todo preparado para salir hacia Miami Platja, de donde me separaban unos 20 minutos en coche. Llegados al lugar del evento, había que calentar un poco, de forma suave. Sin más, los rituales preparatorios a la carrera se habían cumplido con creces, hasta el último detalle. Veamos qué nos depara el circuito. No tenía muchas expectativas: había hecho un parón de cuatro semanas tras el maratón de Barcelona, la Cursa de el corte inglés y había vuelto a los entrenamientos. ¡Ya se vería!

Íbamos a comenzar pasadas la 9:00h. Llevaba casi diez minutos en las primeras posiciones esperando el pistoletazo de salida. ¡Que no tuviera muchas expectativas, no quería decir que no fuera a pelear esta media maratón! Go, go, go! Nada más comenzar la carrera, vi que iba a ser rápida. El circuito prometía y pese a ser un circuito doble, parecía más o menos dinámico. Comencé fuerte, pues el primer kilómetro lo marqué a 4’25”. ¡La cosa prometía! El principio del recorrido daba alguna vuelta por el pueblo, para llegar al paseo marítimo, donde nos esperaba un fuerte viento y el primer avituallamiento. Como mínimo mo llovía. Tocaba regular un poquito ahora y ver qué nos deparaba el resto del circuito. Los siguientes kilómetros hasta casi el 8K subía y bajaba por las urbanizaciones de Miami Platja, hasta encontrar una larga recta que llevaba al 10K y a la siguiente vuelta. En estos momentos ya pensé que esta recta de de 2 kilómetros iba a ser decisiva para el final de la carrera.

Comenzaba la segunda vuelta y ya conociendo cuál era el recorrido pude ir regulando y apretando el ritmo allí donde se debía o podía. La sensación que estaba experimentando era de no ir forzado y eso mola, ya me entendéis. Después de haber sufrido en muchísimas carreras al arrancar los últimos kilómetros, es genial comprobar que los entrenos dan resultados y que vas bien. Últimos 3K: ¡a tope! Comencé a apretar en la recta, pasados los 18K y buscando ¿hacer mejor marca personal? Adelanté corredores, sorteé viandantes, apreté los dientes…

Al final cruzaba la meta con un tiempo de 1h 40′ 17″ MMP. Super contento con el resultado, con los entrenos, viendo que el esfuerzo está comenzando a dar sus frutos.

¡A seguir dándole a la zapatilla!