MARATÓ de COLLSEROLA

¿Asfalto o Trail? Obviamente estamos frente a dos mundos completamente diferentes. Ambos pueden llegar a complementarse, ciertamente, pero son dos disciplinas que, aunque las combinemos, requieren entrenamientos completamente diferentes. Aún así, casi todos los corredores populares vamos haciendo nuestros pinitos aquí y allá, dependiendo de la predilección por una u otra carrera. Aunque siempre hay el gurú de turno que afirma a rajatabla: “O trail o asfalto”, las dos cosas no pueden ser…

Los que ya me conocéis, sabéis que me gusta ir por libre, porque de esta manera es como realmente disfruto de esto del correr. Y tras haber hecho ya ‘carrerones’ en el mundo del trail y con unos cuantos maratones de asfalto a mis espaldas, con más corazón que cabeza, me empeñé en correr mi primera maratón de montaña. La Marató de Collserola se presentaba como una opción relativamente fácil: al ladito de casa y en un terreno más que conocido. Así pues, pese a haber corrido la Sky Pirineu dos semanas antes, me aventuré a machacar mis piernas con estos 42.195 metros y sus 1.919 m D+. ¡Casi nada!

Finales de octubre en Barcelona es sinónimo de lluvias: está llegando el otoño. De este modo, el pasado día 20 de octubre Ameonna asomó su cabeza de buena mañana. La carrera comenzaba a las 8:00 a.m. y llevaba toda la noche lloviznando, y la mañana prometía el mismo ritmo. Pese a ello, fue comenzar la carrera y la diosa nos dio una tregua hasta cruzar la meta. Pero esto no implicaba que hubiera una humedad que en algunos momentos fuera asfixiante.

Mi planteamiento era terminar. ¡Primer maratón de montaña! ¡Sin prisas! Con esta filosofía, subía el primer tramo desde el Velódromo de Horta, para llegar hasta el Passeig de les Aigües y tomar la pista forestal dirección Cerdanyola. Este tramo, pese a la variación inicial, lo he hecho cientos de veces en mis entrenos. Lo conozco a la perfección y esta era una de las ventajas que se me presentaban al hacer esta carrera. Hasta el Pi d’en Xandri la cosa era sencilla: poco desnivel, casi todo en bajada y poca dificultad técnica. Ahora bien, una vez pasados los primeros kilómetros, en cuanto se bifurcaba el recorrido (Maratón o Media) comenzaba lo desconocido y la dificultad del terreno, además del cúmulo de kilómetros.

Siendo sincero, me sentí bien, cómodo hasta casi el kilómetro 35. A partir de ese momento, comencé con rampas y, aunque iba combinando el correr con el andar en las subidas, acabé pidiendo la hora. ¡Los últimos kilómetros me costaron muchísimo! El terreno se volvía más técnico tanto en las subidas como en las bajadas y el cansancio se padecía con creces. Ya sabéis que no soy de los de tirar la toalla, así que me esforcé hasta el final para conseguir mi meta y la ansiada medalla.

Aunque mi idea era terminar, esperaba hacer sub 6 horas. ¡No pudo ser! Paré el crono en 6h 9’. Me conformo y me siento feliz. Se presentan nuevos retos y seguro que para la próxima saldrá mejor, no tengo la menor duda.