100 BEHOBIA – SAN SEBASTIÁN

Correr en San Sebastián, es saber que vas a correr con lluvia, mucha o poca, pero con lluvia. Dos veces he medido mis fuerzas en la zona y, ambas dos, la lluvia ha sido una fiel compañera. Así pues, con esta idea en la cabeza afrontaba el fin de semana y hacía la maleta teniendo en cuenta que iba a correr sobre mojado. Aunque no esperaba encontrarme postales navideñas durante el trayecto de ida, ni un aguacero monzónico una vez llegados a Irún. Pero ya se sabe (y lo he repetido mil veces), “sarna con gusto, no pica”.

La verdad es que la Behobia-San Sebastián me hacía ilusión por el ‘bombo y platillo’ que tiene dicha carrera y este año aún más por ser la celebración de su primer centenario. Como ya he dicho, es ésta una carrera con solera y la feria ya lo anticipaba: estands de las mejores marcas y distracciones para el corredor hasta aburrir. Con todo, no estube demasiado tiempo. La cosa fue, recoger el dorsal, echar un ojo rápido e ir al alojamiento, para después poder disfrutar de la ciudad. ¡Cuán bonita es San Sebastián! Sus calles, sus playas, sus gentes… y su lluvia.

El domingo tras haber jarreado sin tregua durante toda la noche, parecía que a las 8:00 a.m. el tiempo nos iba a dar una tregua. Y así fue. Con las calles mojadas, pudimos salir de Behobia sin que la lluvia fuera un tormento. Comenzaba a correr a las 10:41 con un par de amigos a la aventura de llegar a San Sebastián. Y digo aventura, porque así lo fue: una experiencia inolvidable. Pese a la lluvia, la gente estaba volcada en animar mientras nosotros estábamos en lo nuestro, correr. Y así fue pueblo tras pueblo, tramo tras tramo.

Físicamente, me sentí bien. Me regulé, corriendo a ritmos que sobrepasaban los 5’ en los tramos de subida, pero a ritmos que rozaban los 4’30’’ en los de bajada. Al final me salió una carrera bastante redonda: 1h 42’ 03” con un ritmo de 5’05’’ el mil. Contento para ser la primera vez. Además como ya he dicho, el tiempo nos respetó hasta casi la llegada. A partir del kilómetro 15, la lluvia y la ventisca comenzaron a arremeter contra nosotros, pero eso ya estaba casi hecho y nada ni nadie me iba a parar. Incluso, fueron estos tres últimos kilómetros mis momentos más rápidos.

En definitiva, contento con la experiencia. Una carrera más a la saca y un empujón más para seguir hacia delante en la búsqueda de nuevos objetivos. ¿Qué vendrá ahora? ¿Volver a intentar el sub 3h 45’ en maratón? Está por ver. Pero no dudéis en que os lo contaré.