CORRER EN LA CINTA

La tecnología es de gran ayuda en todos los aspectos de nuestra vida. Y no iba a ser menos en el campo del running. Tenemos zapatillas voladoras, que casi corren por nosotros, geles de alto rendimiento, ropa ultraligera, relojes superprecisos… y en este espacio continúa ahí la cinta de correr. ¡Y cómo no! Sus detractores y sus defensores acérrimos. En la entrada de hoy, me gustaría hacer de abogado del diablo y analizar este ¿útil? cachivache.

La primera gran pregunta que surge cuando hablamos de la cinta de correr es: ¿estamos haciendo lo mismo que cuando corremos en el exterior? Seamos claros, la verdad es que no. Pero por motivos obvios. En el exterior, sea en la calle o en la montaña, el terreno es irregular, por tanto hay subidas y bajadas, cosa que en la cinta no pasa. Pero del mismo modo, en el exterior (por culpa de esos desniveles) es muy difícil llevar un ritmo constante con exactitud. En la cinta eso es sencillo. Aún así, es recomendable incrementar en un 1% o 2% la inclinación para darle un toque de ‘realidad’ al entreno, ya que las características de la cinta favorecen a una falsa sensación de velocidad.

En cuanto a la zancada y la técnica, hay el falso mito que en la cinta la acortamos y no utilizamos los músculos de la misma manera que en el exterior. De ahí que la técnica también se resienta. Veamos. Sinceramente, como en todos los terrenos la técnica y el ajuste de la zancada se adquiere con la práctica. Si utilizamos la cinta por primera vez, obviamente, no seremos eficientes. Si tenemos la cinta de correr como aliado en nuestros entrenos, con el tiempo adquiriremos la técnica necesaria para que nuestros entrenamientos sean efectivos.

Del mismo modo, el esfuerzo no es el mismo si somos nosotros los que impulsamos el pie para que avance que si éste se ve arrastrado por la cinta. Por tanto, es recomendable incrementar la velocidad o el desnivel para que nuestro esfuerzo sea lo más parecido a un ‘entreno real’ o a lo que nos encontramos en el exterior. Con todo, pienso que nos puede servir para hacer series a ritmo rápido y constante, y para entrenos cortos en los que queramos ser lo más precisos posible.

A mi modo de ver, creo que la cinta de correr puede ayudarnos a complementar nuestros entrenos. Como ya he dicho, para mí es ideal para series y para entrenos precisos, jamás para tiradas largas o para entrenos de más de 50’. Las cintas modernas no presentan mayor impacto articular que el asfalto, por tanto, es falso el mito que destrozan las rodillas. Además, para vencer la monotonía tenemos varias posibilidades con las modernísimas pantallas incorporadas y la conexión a internet. Personalmente, me encanta hacer series mientras disfruto de alguna de mis series televisivas favoritas.

El correr en cinta no es lo ideal, pero puede ser un buen complemento a nuestros entrenos. Una superficie más en la que mejorar la propiocepción y en la que poder exigirnos hasta donde dé el cuerpo o la máquina.