Mitja Marató Barcelona 2019

Con la cabeza fría, no, lo siguiente. Habiendo analizado la carrera, pasadas ya casi dos semanas y con una nueva media maratón justo enfrente este próximo fin de semana. Así me dispongo a reseñar la Mitja Marató de Barcelona del pasado 16 de febrero. Una carrera que no estaba dentro de la planificación, pero que por circumstancias acabé corriendo: ¡gracias Nick! En nada, volvemos a la carga.

Lo primero de todo, y cada vez lo tengo más claro, es que una cosa son los entrenos y la forma física con la que uno llega a una competición; pero otra, y sumamente importante, son las condiciones externas en las que se realizan la carrera. Con ello, el domingo hizo un día perfecto para correr: cielo levemente encapotado y una temperatura fresca, pero sin llegar a un frío agarrotante. Ciertamente, unas condiciones muy diferentes a las de la pasada Marató de Tarragona.

La idea de la carrera era darlo todo y quitarme la espina clavada de la fallida maratón tarraconense. Iba a costar, puesto que, pese a ser una carrera bastante rápida, la masificación de corredores, tal vez, impediría correr con facilidad. Con todo, la salida fue más fluida de lo que esperaba. Marcaba el primer kilómetro a 4′ 32″. La cosa iba bien, paralelo y hasta Gran Via. ¡Buen ritmo! Segundo y tercer km a 4′ 33″ y 4′ 45″, respectivamente. Pasado el primer empuje, comenzaba a encontrar el ritmo que quería para esta media 4′ 45″ – 4′ 50″ y que conservaría, pese alguna oscilación, hasta cruzar la meta. Contento con la carrera por diferentes motivos. En primer lugar por reencontrarme con un recorrido familiar por donde he competido tantas y tantas veces. En segundo, por haber llevado un ritmo tan constante. Y por último por haber marcado 4′ 33″ en el kilómetro 17. Resultado final, 1h 41′ 49″. Un resultado que mejora mi anterior marca en esta competición en el año 2018 en 5′ 21″. ¡Nada mal!

Ahora toca seguir trabajando, entrenando duro, compitiendo y llegar a la Maratón de Zaragoza de la mejor manera posible. GO, GO, GO!!!